Stop the Crop

For a sustainable, GMO-free future

Cultivos tóxicos

Prácticamente todos los cultivos transgénicos son tan solo de dos tipos. O bien están modificados para resistir herbicidas químicos, o bien para que la planta produzca su propio insecticida. Esto significa que están diseñados para tolerar herbicidas de amplio espectro como el glifosato o el glufosinato, que matan las malas hierbas dejando el cultivo intacto. O están diseñados para que produzcan una proteína que es tóxica para las plagas que se alimentan de la planta.

Cultivos resistentes a herbicidas

Los transgénicos resistentes a herbicidas se llevan cultivando desde mediados de los años 90, sobre todo en América del Norte y del Sur. El cultivo de transgénicos resistentes a herbicidas promueve e incrementa de forma significativa el uso de herbicidas químicos, como el Roundup de Monsanto, o el Liberty de Bayer.

Sin embargo, con el paso del tiempo, las malas hierbas están desarrollando resistencia a los herbicidas, lo que conduce a un mayor uso de químicos que son incluso más tóxicos.

Esta situación lleva a agricultores y agricultoras hacia una espiral sin fin de incremento en el uso de químicos. La resistencia de las malas hierbas sigue incrementándose. Agricultures de EEUU informan que en la mitad de sus tierras las malas hierbas son resistentes al Roundup y que se extienden cada vez más rapido año tras año. Los campos cubiertos de estas malas hierbas resistentes se incrementaron en un 25% en 2011 y en un 51% en 2012.

Cultivos insecticidas (Bt)

Los cultivos Bt están modificados genéticamente para producir la proteína insecticida Bacillus thuringiensis, tóxica para insectos que se alimentan de ellos. Los cultivos Bt producen esta toxina a través de las hojas, raíces y tallos, matando insectos como el barrenador europeo del maíz o taladro. Sin embargo, la toxina también puede ser dañina para otros insectos como las mariposas o polillas, y para los insectos polinizadores de los que dependen la agricultura.

El maíz Bt de Monsanto, conocido como MON810, es el único transgénico que se cultiva a gran escala en la Unión Europea, basicamente en España y en Portugal. En el caso del Estado Español, la contaminación del maíz ecológico por los cultivos transgénicos cercanos ha provocado graves daños a productores y productoras ecológicas. El MON810 ha sido prohibido por Austria, Francia, Alemania, Grecia, Hungría, Luxemburgo y Polonia.

Se conoce aún muy poco sobre la interacción de las plantas Bt con el medio ambiente. Hay pocos artículos científicos publicados sobre las toxinas Bt de estos maíces transgénicos y sus efectos potenciales sobre las abejas y otros polinizadores, y su impacto sobre los ecosistemas edáficos y organismos como gusanos o artrópodos.

Para la aprobación offical del maíz Bt de Monsanto, los impactos sobre las mariposas y polillas se estimaron usando modelos demasiado simplistas que no reflejan la realidad de los modelos de agricultura y ecosistemas europeos, y por tanto su impacto negativo no fue suficientemente considerado.

Para agravar los riesgos desconocidos de los cultivos Bt, las plantas están permanentemente produciendo la toxina. Mientras que los insecticidas se aplican tradicionalmente en momentos concretos para reducir las poblaciones de insectos, la toxina Bt se produce durante toda la temporada de cultivo y en todas las condiciones meteorológicas, por lo que se libera de forma innecesaria incluso en los años y periodos en los que no hay amenza de plagas. Esto contradice el objetivo de la actual legislación europea de pesticidas, que establece que cualquier tipo de pesticida solo debe usarse si el daño real de la plaga sobre el rendimiento del cultivo es significativo.

La estrategia de control de plagas a través de los cultivos Bt se considera actualmente como fracasada. En EEUU, varios informes señalan que estos cultivos ya no ofrecen protección contra los insectos que pretenden controlar.

Soluciones alternativas

El modelo de agricultura basada en transgénicos es insostenible y dañino para el medio ambiente y las comunidades rurales. El incremento en el uso de herbicidas incrementa de forma significativa la contaminación y los riesgos para la salud pública, y contribuye a la pérdida de biodiversidad. También atrapa a agricultores y agricultoras, que sufren mayores costes de producción y unas condiciones laborales más peligrosas. Mientras tanto, los beneficios de la venta de herbicidas y cultivos resistentes recaen en grandes empresas químicas y agroindustriales.

En resumen, tanto la resistencia a herbicidas como los cultivos que producen insecticidas no son ni deseados ni necesarios. Actualmente no hay ningún cultivo resistente a herbicidas autorizado para su cultivo en Europa, y en muchas regiones europeas los gusanos barrenadores del maiz o taladro no causan daños económicos significativos a la producción.

Los expertos están de acuerdo: la manera más eficaz de protección frente al desarrollo de malas hierbas y plagas es la rotación de cultivos y evitar los monocultivos donde las mismas producciones se siembran en el mismo terreno año tras año. Una mayor protección contra el taladro se consigue troceando los restos de la cosecha y mezclándolos con el suelo. Los métodos ecológico y convencional de prevención de plagas funcionan, así que ¿para que necesitamos cultivos transgénicos?

This piece was published at Euractive

If approved, these would be the first new GM crops legally authorised for cultivation in the EU in almost 20 years, at a time when the appetite for GM crops from consumers and farmers is non-existent. In addition, the two new crops – Syngenta's Bt11 and Pioneer's 1507 maize – come with incomplete safety tests.

The European Parliament today voted to grant national governments new powers to ban the cultivation of genetically modified (GM) crops in their territories. Today's decision by the European Parliament for the first time allows governments to ban entire categories of GM crops. Several groups criticised the flaws of this law. Especially about the formal role of biotech companies in the political decision of national governments to ban GM crops.

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In USA, between 1994 and 2006 glyphosate use per hectare of soybean grew by 250%. This report highlights the impacts of genetically engineered crops on pesticide use in the United States over the first thirteen years of GM cultivation. From the Organic Center.

The area of land dedicated to growing genetically modified (GM) crops in the European Union remains insignificant when compared with conventional and organic farming.

In 2012, GM crops were grown on just 0.12% of arable land in Europe, compared with nearly 4% for organic. Twenty-one member states cultivated no GM crops at all.

Genetically-modified (GM) herbicide resistant crops have been grown commercially since 1995, mostly in North and South America. Cultivating herbicide resistant crops promotes, and significantly increases, herbicide use, forcing farmers onto a chemical treadmill – with ever increasing quantities of herbicides necessary to maintain their crops.

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About the Stop the Crop campaign

This website and film present some of the dangers of GM-crops, and call for people across Europe and beyond to take action to stop them. We need a future of food and farming that benefits people and planet, and not the pockets of big business. We need to stop GM-crops from spreading across Europe. You can sign up for updates and alerts opposite.

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